lunes, 14 de abril de 2008

HAARP DVD ya esta en nuestras manos


Y al fin podemos deleitarnos con este ultimo trabajo de Muse. En verdad toda una belleza grafica de principio a fin, desde la impactante Knights of Cydonia hasta la eterea Take a bow (a mi gusto no debieron cerrar con esta). Muse de la mano del genio Bellamy ha hecho de la musica un motivo para creer en nuevas propuestas.
Estadio de Wembley, Londres, 17 de Junio. El hombrecillo del traje rojo arquea teatralmente una ceja, apunta con su Manson y dispara un riff que sacude el reluciente estadio hasta sus recién puestos cimientos. Los arquitectos del renovado estadio nacional británico deben estar acojonados, pero la multitud está en éxtasis. Hace mucho, mucho tiempo que no veíamos a un guitarrista así de bueno. Hacía mucho, mucho tiempo que no escuchábamos riffs que traspasaran tanto los límites. Este concierto es el Woodstock de nuestra generación, y Matt Bellamy es nuestro Jimi Hendrix...
Para cualquiera que viviera fuera de su pueblo natal, Teignmouth, pasarían otros cinco años hasta que "Muse" significara "una banda de rock" en vez de un concepto de la mitología griega. Para entonces, la fe del fan británico medio había sido sobradamente probada. Era 1999, Travis recogían la carroña del brit pop, y Estados Unidos ofrecía una alternativa incomible con el misógino rap-metal de Limp Bizkit. El milenio se presentaba como un momento difícil para los héroes de la guitarra. No había talento, ni una mínima extravagancia, una crónica falta de brillo, y no se veía luz al final del túnel. El apocalipsis habría sido preferible.
Contra ese telón de fondo, Showbiz, el album de debut de Muse, parecía diseñado para hacernos tirar el discman. Ésto no era un album, era una opus, y en su seno había un guitarrista recién llegado que podría ser descrito a grandes rasgos como Eddie Van Halen improvisando con Hendrix en los anillos de Saturno sin miedo de exagerar. Desde el maníaco punteo con tremolo de Sunburn, pasando por las hipnóticas dobles notas de inspiración griega de Muscle Museum, hasta el fantasmagórico punteo neoclásico de Unintended, este desconocido de la guitarra se salía de la norma musical del momento. Hasta su forma de cantar era extraordinaria, como un cantante de la ópera de Glyndebourne lamentando el fin del mundo. Al unísono, la nación entera se preguntaba lo mismo: quién demonios es este Matt Bellamy?
Pero Bellamy tenía un arma secreta. En vez de los modelos Ibanez que había usado en los primeros años, ahora tenía una colección de guitarras personalizadas, hechas a mano por el luthier Hugh Manson, y que llevan efectos incorporados, incluyendo un control de tono y un wah-wah manual.
Todo ello nos lleva de vuelta al sudoroso delirio del estadio de Wembley, al clamor de la multitud, y a darnos cuenta de que la figura distante que emite los ensordecedores riffs es ahora mismo el guitarrista más importante del planeta. Lo más emocionante es que aquí nadie sabe hasta dónde llegará Matt Bellamy con la guitarra, ni siquiera él mismo. "Necesitamos traspasar los límites de lo que hacemos constantemente", apuntó con una sonrisa antes del concierto. "Esta banda podría extenderse al infinito..."

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